El ‘fin del mundo’ en 2012 y el ‘turismo esotérico’, todo un negocio plagado de engaños y supersticiones

México espera ingresar 14.000 millones de dólares por la visita de 52 millones de turistas “apocalípticos” en busca de “viajes iniciáticos”, explica Mar Velasco en Religión en Libertad. Otros le llaman “turismo alternativo” o –por abreviar– “esoturismo”. Recorridos mágicos en compañía de chamanes, sacerdotisas y deidades en piedra, oráculos, visiones y profecías. Órdenes pseudorreligiosas, ritos ocultistas, viajes iniciáticos a lugares “energéticos” donde “encontrarse a uno mismo” está asegurado.

El turismo esotérico es la nueva manera de viajar en la era del New Age, la vía de escape de un mundo en crisis que arrincona la idea de un Dios Persona y busca desesperadamente algo o alguien que le ayude a canalizar las clamorosas necesidades de su espíritu maltrecho.

Son muchas las ciudades y lugares del mundo que hoy espantan a sus demonios a base de utilizarlos en beneficio propio, creando toda una industria que alimenta la sed mítica y mística de los turistas. Es el caso de Salem, en el estado de Massachussets (EEUU) donde en el siglo XVII se vivió un escandaloso caso de brujería por el que fueron procesadas y sentenciadas 25 mujeres.

 Cursos de brujería para niños

Hoy, centenares de turistas recorren la ciudad a la búsqueda de los lugares que acogieron aquella terrible tragedia y la escogen como destino para vivir la célebre Noche de Halloween, en la festividad de Todos los Santos: cursos de brujería para niños, bailes de zombies, cacerías de fantasmas, bailes de vampiros o sesiones espiritistas son algunas de las atracciones favoritas de los turistas que cada año acuden en masa a la ciudad de las brujas.

A veces el turismo esotérico llega de la mano de una novela, como fue el caso de El oro de Rennes (1967) de Gerard de Sède, libro que provocó la invasión de la localidad francesa de Rennes-Le-Château por parte de turistas ávidos de saber más sobre la leyenda merovingia del Santo Grial.

Gracias al célebre Código da Vinci, que recupera la leyenda de modo chapucero, ese interés no ha hecho sino aumentar. También el mundo celta y sus druidas, los dioses egipcios y sus misterios o los diversos sincretismos de religiones orientales son buenas excusas para alimentar un viaje iniciático y llenarse los bolsillos a costa del vacío interior ajeno.

Turismo esotérico en América

Pero el turismo esotérico se extiende hoy, sobre todo, por América del Sur. La Isla de Pascua (Chile), el Machu Pichu (Perú), la Puerta del Sol (Bolivia) o el desierto de Guajira (Colombia) son algunos de los “lugares sagrados” más visitados por los esoturistas.

También el Cerro Uritorco en Argentina, un lugar considerado sagrado ya por las culturas precolombinas donde, en el verano de 1986 cientos de personas aseguraron ser testigos de la presencia de objetos voladores no identificados. De un día para otro, el Cerro, presuntamente visitado por seres de otras latitudes y extraños objetos, se convirtió en un imán para los entusiastas esoturistas que creen a pies juntillas que en las capas más profundas del Cerro se encuentra Erks, la ciudad invisible, una de las varias “puertas energéticas del planeta” que comunica con otros mundos.

Pero estos viajes esotéricos, que no dejan de ser un negocio redondo para sus promotores, muchas veces llegan acompañados de la invitación a participar en ritos iniciáticos. Entre ruta y ruta de inocente senderismo, al interesado se le ofrece el “conocimiento verdadero” con frases como “conoce tu Yo Íntimo frente y la influencia espiritual de los planetas”, “descubre tus propios poderes mágicos y tu papel en los cambios mundiales”, “participa en un rito cósmico de alquimia celeste” o “armonízate espiritualmente en la naturaleza a través de algunas técnicas y regresarás renovado”.

Prácticas que en algunos casos nada inofensivas que pueden condenar al ingenuo turista no solo a ser estafado por falsos maestros y chamanes, sino incluso a caer en las redes de alguna secta sin escrúpulos o a derivar hacia el consumo de sustancias peligrosas.

Por ejemplo, en la Amazonía y América del Sur son muy frecuentes los ritos con ayahuasca, planta que mezclada ceremonialmente con la chacruma provoca en aquellos que la consumen una serie de alucinaciones y cambios en la percepción que derivan en un sentimiento de fusión con el universo. ¿Atractivo? No demasiado: muchos de los consumidores experimentan lo que se conoce como “un mal viaje”. En Huancabamba, cuna del curanderismo, las autoridades alertan a los turistas acerca de los desaprensivos que buscan hacer negocio e invitan a informarse previamente en la Oficina de Turismo.

Turismo apocalíptico, muy rentable

Otro ejemplo de la alta rentabilidad del mercado esotérico es el llamado “turismo apocalíptico” que en los últimos tiempos promueve México con motivo del célebre pronóstico del calendario maya del 21 de diciembre de 2012: nos quedan tres meses para que estalle el fin del mundo o comience una nueva era. Aquí la estrategia de marketing se ha institucionalizado, el Gobierno mexicano no ha querido desaprovechar todo lo que genera la efeméride y lleva meses desarrollando todo un programa de turismo New Age para capitalizar la fiebre milenarista.

Un reclamo turístico menos inocente de lo que aparenta. Con una inversión publicitaria de 49 millones de dólares, gracias al programa “Mundo Maya”, México habrá recibido el próximo 21 de diciembre la visita de unos 52 millones de turistas locales y foráneos y habrá ingresado aproximadamente 14.000 millones de dólares.

Sin embargo, el descontento social es patente: tras las vivas protestas de un grupo de arqueólogos e historiadores que el pasado mes de julio llegaron a ocupar el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, los organizadores se han visto obligados a cancelar varios espectáculos en el yacimiento de Chichén Itzá.

Los arqueólogos creen que el uso de los restos del pasado de forma comercial, además de ser denigrantes ponen en peligro los propios vestigios. Las organizaciones indígenas también han denunciado el programa: “Lo enfocan comercialmente, prescindiendo de nuestra cultura, nuestras raíces y nuestras prácticas”, aseguran.

Un fenómeno preocupante

Miguel Pastorino, sacerdote especializado en nuevos movimientos religiosos, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) y colaborador de Religión en Libertad, advertía hace unas semanas: “El creciente relativismo cultural y religioso en el que se sumergen muchos sin darse cuenta, y el consumismo religioso del mundo “auto-ayuda” que mezcla religión, psicología, ocultismo, magia y ciencia ficción, nos sitúa frente a un fenómeno que debería preocupar a pastores y fieles, dada la confusión a la que arrastran. La endeble experiencia de fe en Jesucristo, el desconocimiento de la propia fe, y el relativismo religioso en el que se cimenta el supermercado espiritual contemporáneo deja a muchos cristianos a merced de toda clase de engaños y supersticiones. Solo un regreso a las fuentes de la fe, que comporta también una formación crítica en sus contenidos puede ser la respuesta ante la avalancha esotérica que ofrece felicidad en pociones mágicas. Podemos comprender por qué el Papa Benedicto XVI invita a toda la Iglesia a una nueva evangelización, y al año de la fe”.

Fue el mismo Benedicto XVI, por aquel entonces cardenal Ratzinger, el que previno contra ciertos riesgos desde su libro Una mirada a Europa: “La nueva demanda religiosa puede dirigirse muy fácilmente hacia el esoterismo, puede evaporarse en el puro romanticismo. Debe enfrentarse a dos barreras muy difíciles de superar. En primer lugar, parece difícil aceptar la indispensable continuidad de una disciplina estable, la fidelidad a un itinerario lineal, que no se deja engañar abandonando el orden de la voluntad y de la razón a las fáciles compensaciones que puede ofrecer una “técnica de los sentimientos”.

Más difícil todavía sería satisfacer tales demandas en el contexto comunitario de la vida de una “institución” religiosa, en la cual la “religión de los sentimientos” adquiere un estatus de “fe” y se convierte de este modo en forma y camino comunitarios. Donde no se supera esta doble barrera, la religión degenera en un producto de consumo, y no desarrolla ninguna fuerza que una la comunidad a los individuos. La razón y la voluntad vienen a menos. Queda el puro sentimiento y esto es… demasiado poco”.

Fuente: Religión en Libertad

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Acerca de Josep Riera de Santantoni

Parapsicólogo e investigador psíquico. Hipnoterapeuta. Consejero y Sanador Espiritual. Exorcista y terapeuta de Liberación, por la gracia de Dios. Su esposa Aguamarine es Alta Maga blanca, vidente y médium. Consejera espiritual. Experta en rituales de Limpieza, Descargas y y Contrahechizos.
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