El estramonio, una planta empleada por las brujas

El estramonio (Datura stramonium) es conocido en Chile con los nombres de floripondio ó chamico, entre otros.

En España ha sido reciente una polémica en torno al consumo de estramonio, que causó el pasado mes de agosto la muerte de dos jóvenes. Por ello algunos medios han recordado el uso brujeril de esta planta. Recogemos algunas muestras.

Una planta vieja conocida

Con el título “El estramonio y los orgasmos de las brujas”, el diario ABC ha publicado un artículo de G.D. Olmo, que reproducimos a continuación. «El vulgo cree, y las brujas confiesan, que en ciertos días y noches untan un palo y lo montan para llegar a un lugar determinado, o bien se untan ellas mismas bajo los brazos, y en otros lugares donde crece vello, y a veces llevan amuletos entre el cabello». Esta cita de un documento del siglo XV recogida por el profesor Antonio Escohotado en su monumental Historia General de las Drogas ilustra una de las explicaciones que se han dado el origen histórico de la imagen arquetípica de las brujas volando sobre sus escobas. No era el estramonio, tan de actualidad ahora, la única sustancia que utilizaban. También recurrían a la belladona y la mandrágora.

No se sabe si los jóvenes que en los últimos días han sido noticia por haber resultado intoxicados con estramonio tenían idea de que esta planta de la familia de las solanáceas ya era conocida y empleada por muchas mujeres de las épocas medieval y moderna. De la planta «Datura stramonium» obtenían un ungüento que se aplicaban en los genitales, al parecer impregnando el palo de una escoba que se introducían en la vagina. Así se producían orgasmos y alucinaciones, prácticas que la Inquisición perseguía y castigaba con denuedo.

Era esto habitual en el mundo ruralizado y sin alfabetizar del pasado y a ellos se deben muy probablemente algunas de las denominaciones populares que se ha dado al estramonio, como berenjena del diablo o higuera del infierno. El estramonio estaba arraigado como afrodisíaco pecaminoso en el folclore más clandestino, folclore que dio lugar a todo un fenómeno social, el de la brujería. La fascinación por lo oculto y por las sustancias naturales que ayudaban a los simples a alterar sus estados de conciencia estaban muy extendidos en una sociedad en la que las penurias marcaban la vida del común.

Como puso Umberto Eco en boca de uno de sus personajes en El Nombre de la Rosa: «La vida de los simples (…) no está iluminada por el saber y el sentido agudo de las distinciones propios de los hombres sabios (…). Además, es una vida obsesionada por la enfermedad y la pobreza, y por la ignorancia (…) A menudo, para muchos de ellos, la adhesión a un grupo herético es solo una manera como cualquier otra de gritar su desesperación». Es una explicación. No parece que sea eso lo que mueva a los jóvenes que en la actualidad consumen la venenosa planta en descampados en los que atruena la música «techno».

Aprendices de brujos

El título avisa de que el escrito viene a cuento de la reiteración veraniega en la intoxicación por Datura stramonium (o estramonio a secas), planta de cierta solemnidad muy extendida en nuestro país donde es conocida por nombres tan característicos como trompeta del diablo o hierba del infierno que orientan adecuadamente sobre su toxicidad. Su actividad farmacológica y tóxica se debe a los principios activos que contiene: escopolamina y atropina, anticolinérgicos como decíamos más arriba. Lo cuenta Agustín Hidalgo en La Crónica Virtual.

Sus efectos sobre la fisiología humana y sobre algunas patologías es conocido desde hace muchos años y han sido y aún son sustancias muy útiles en la experimentación de laboratorio para caracterizar el efecto de algunos grupos de medicamentos. Además, algunos análogos de su estructura química se utilizan habitualmente en clínica humana p.e. como espasmolíticos; de hecho la popular buscapina no es otra cosa que el butilbromuro de escopolamina que nos alivia dolores cólicos pero que no accede al cerebro y, por tanto, carece de los efectos alucinatorios buscados por algunos intoxicados.

También se han utilizado en la medicina precientífica con varias indicaciones y en asociación con otras plantas. Así, en asociación con tusilago y pie de gato, el estramonio se utilizó en forma de emplastos para el tratamiento de «afecciones respiratorias» y estuvo comercializada en forma de «cigarrillos antiasmáticos» que «mejoraban parcialmente» la sintomatología del asma por reducir la secreción bronquial y disminuir el hipertono bronquial que dificultan la respiración en los asmáticos.

Esta preparación fue, en su época, una respuesta terapéutica de base científica pues se pensaba que la acetilcolina era la responsable de producir la dificultad respiratoria de los asmáticos y, en consecuencia, el preparado podía adquirirse no sólo en farmacias sino también en droguerías acreditadas, como la regentada por Luis Alonso en la riojana localidad de Haro donde los conocimos hace años.

La escopolamina y otros alcaloides tropánicos (como la atropina) son sustancias químicas –muchas de ellas de origen natural– que se comportan como antagonistas colinérgicos (es decir, se oponen a los efectos de la acetilcolina, un neurotransmisor –sustancia encargada de la comunicación intercelular– universal en el cuerpo humano). Como tales antagonistas producen efectos tan característicos como la disminución de la secreción de saliva y de la actividad de todas las glándulas exocrinas (entre ellas las glándulas salivares).

También produce midriasis (dilatación de la pupila), parálisis de la acomodación (visión borrosa), taquicardia y efectos sobre el cerebro variables según las dosis que se administren, y que oscilan entre la excitación y la depresión mortal. Por eso no son de extrañar los casos ocurridos, sobre todo si tenemos en cuenta que se ha asociado a otras sustancias.

Pero el estramonio ha sido utilizado además como planta decorativa como demuestra que hace unos años fue retirada de un jardín de Granada donde se cultivaba por su valor ornamental. También era uno de los ingredientes de las pócimas que se utilizaban en las sesiones de brujería para comunicarse con el demonio y alcanzar el estado de excitación (tóxica) que alcanzaban los participantes en los aquelarres. El estramonio produce amnesia, por lo que no es extraño que los participantes en estos acontecimientos lo negaran, al menos podemos entender que tenían una excusa para justificar su reticencia que, por lo que cuenta la historia, no era resistente a los bancos de tortura de la Inquisición.

Contempladas a nivel antropológico las sesiones de brujería poco tienen de diferente de las sesiones de enajenación que se busca con diferentes fines y mediante el uso de diferentes sustancias. Los servicios de urgencias de los hospitales reciben constantemente intoxicados por todo tipo de sustancias ilegales, pero también legales. No olvidemos que el alcohol es un tóxico legal, un «ansiolítico social» como se le ha denominado en alguna ocasión, que cada fin de semana lleva a los hospitales a un número no desdeñable de jóvenes que consumen recursos sanitarios para ser atendidos.

En todo caso, la juventud es época de experimentar y por eso podemos entender estos fenómenos sociales que emergen puntualmente. En el caso del estramonio no es ninguna novedad: hace unos años, en Valencia, en los botellones posteriores al examen de selectividad, se produjo un considerable número de intoxicados por estramonio que ofrecía un ciudadano nórdico; en estos días la prensa autonómica da noticias de casos en diferentes comunidades autónomas. Lo lamentable del caso es, naturalmente, la muerte de personas jóvenes pero también lo es que no se incorpore a la memoria colectiva la potencial toxicidad de estas sustancias, ejemplo claro de que no «todo lo natural es bueno». También mata.

Es sorprendente la imagen de policías locales arrancando plantas de Datura stramonium. Aparte de un atentado ecológico es un disparate que no conducirá a nada que no sea la demostración de la incultura botánica y social de nuestros gestores administrativos que parecen esconder la cabeza con este gesto en vez de, una vez por todas, invertir en formación. La Datura stramonium continuará perviviendo en secano y en humedales y continuará adornando los campos con sus grandes flores blancas.

Los jóvenes seguirán haciendo ensayos con esta o con otras plantas, mezclándola con otras sustancias ilícitas y disfrutando de situaciones nuevas como parece exigirle esa «aplastante y agotadora monotonía» que lucen de vez en cuando; y la vida, en algunos casos, se les romperá en un instante sin que podamos hacer algo por remediarlo más allá de procurarles instrucción. Porque, como decía Aharon Appelfeld, «la realidad puede permitirse el lujo de ser increíble, inexplicable, de situarse fuera de toda proporción», y el ejercicio de la libertad no siempre produce los resultados esperados.

El floripondio es muy conocido en Chile como planta ornamental. Se le conoce también como Trompeta del Juicio, Brugmansia, etcétera…

La planta mortal de las brujas

Ha sido la planta de los aquelarres, de los adivinos, de los ritos chamánicos y últimamente de las fiestas más extremas, según explica BBC Mundo. La muerte de dos jóvenes en España después de consumir un cóctel que contenía estramonio, una planta alucinógena y venenosa, ha puesto la atención sobre la llamada hierba del diablo.

Los cuerpos de los jóvenes, de 18 años, fueron encontrados en medio de los bosques de Perales del Río, un pueblo de los alrededores de Madrid donde se suelen organizar ruidosas raves (fiestas de música tecno) en edificios abandonados como El Monasterio de la Aldehuela, un lugar de culto para este tipo de celebraciones y reuniones esotéricas.

Minutos antes de que murieran, una pareja se topó con una de las eufóricas víctimas visiblemente alterado por el cóctel que había consumido. En los análisis de sangre se encontró alcohol, speed (droga sintética) y estramonio. Aunque la autopsia determinó que la planta no fue la causante directa sino un golpe de calor, una de las consecuencias de su consumo es la hipertermia: sofoco y sensación de asfixia combinados con problemas cardiovasculares.

‘Es una sustancia peligrosa, puede provocar un ataque al corazón. Las semillas son las más tóxicas, te envenenas con sólo unos pocos gramos’, explica a BBC Mundo la toxicóloga María del Mar Serrano. ‘Su alta concentración de alcaloides como la atropina, escopolamina e hiocinamina se traduce en delirios, mareos y alucinaciones que fácilmente pueden conducir a la muerte’, agrega la experta.

Las víctimas del Monasterio, abandonados entre el silencio y los graffitis, bebieron un mejunje a base de estramonio que les ofrecieron. A los pocos días la policía detuvo a las dos personas que prepararon la bebida, a quienes se les acusó de tráfico de drogas y homicidio. Según las autoridades los detenidos repartieron gratuitamente la bebida con la intención de abrir mercado.

No es la primera vez que ocurre. Hace unos años en Valencia un músico ambulante danés le repartía a los transeúntes un líquido que el describía como la ‘bebida de las brujas’. Cinco estudiantes extranjeros bebieron el brebaje de estramonio, también conocido como la manzana espinosa. Todos resultaron envenenados y dos de ellos murieron. Una semana después cuatro jóvenes que participaron en la marcha del Orgullo Gay fueron hospitalizados después de que alguien les diera a beber un cóctel con estramonio.

Utilizada en ritos de iniciación, hay referencias del estramonio desde la antigua Roma o en documentos de brujería de la Edad Media. Su estrecha relación con el esoterismo va de la mano con los alcaloides de la planta que provocan alucinaciones durante horas. ‘Es una planta muy común. Es nativa de Sudamérica y Asia pero se encuentra fácilmente en los bosques mediterráneos. Crece en solares abandonados o en huertos sin cultivos’, comenta Serrano.

A pesar de su letalidad, el estramonio tiene propiedades antiinflamatorias por lo que se utiliza para tratamientos de várices o hemorroides. A partir del estramonio, el químico alemán Albert Ladenburg aisló en el siglo XIX la escopolamina (burundanga), un alcaloide que se utiliza como antiespasmódico y analgésico en los partos, así como en el tratamiento del mal de Parkinson.

En los alrededores de Perales del Río, donde ocurrió la tragedia de los dos jóvenes fallecidos, las autoridades han comenzado a erradicar las plantas de estramonio pero son conscientes que eliminarlas es prácticamente imposible, pues crecen silvestres por toda la península. Su fuerte y desagradable olor la delata, quizás por ello también es llamada la hierba hedionda o ‘hierba del diablo’.

Fuente: Info-RIES/Varios medios

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Acerca de Josep Riera de Santantoni

Parapsicólogo e investigador psíquico. Hipnoterapeuta. Consejero y Sanador Espiritual. Exorcista y terapeuta de Liberación, por la gracia de Dios. Su esposa Aguamarine es Alta Maga blanca, vidente y médium. Consejera espiritual. Experta en rituales de Limpieza, Descargas y y Contrahechizos.
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