Eilmer de Malmesbury, el monje benedictino que en la Edad Media consiguió volar

El sueño del hombre por volar se puede remontar hasta los inicios del mundo. El poder tener unas alas y ascender hacia los cielos como si de un pájaro se tratase ha sido uno de los deseos más repetidos en los seres humanos. Muchos fueron los que lo intentaron a lo largo de la historia hasta que los hermanos Wright lograron volar gracias a un avión el 17 de diciembre de 1903.

Pero, aunque muchos lo probaron sin éxito, deberíamos viajar en el tiempo y retroceder ocho siglos atrás para encontrar a un peculiar personaje que se propuso volar y durante un corto espacio de tiempo lo logró.

Su nombre era Eilmer (aunque en algunos documentos figura como Elmer o incluso Oliver), un monje benedictino adscrito a la Abadía de Malmesbury en Wiltshire (Inglaterra), estudioso de las matemáticas y la astrología. Le fascinaba la idea de poder volar, tal y como lo hicieron en la mitología Ícaro y Dédalo. (En la imagen, junto a estas líneas, vitral dedicado al monje Eilmer en la abadía de Malmesbury).

Siguiendo la estela de sus anhelos, ideó un prototipo de alas que, sujetas a sus brazos y piernas, le permitirían realizar el mismo movimiento que un ave.

Para ponerlo en práctica, Eilmer estudió cuidadosamente durante mucho tiempo las constantes del viento y presión atmosférica con el fin de realizar un vuelo perfecto. En el año 1010 dispuso todo para probar su proeza; sujetó las alas que había estado confeccionando a lo largo de los últimos años a sus brazos y piernas y desde la torre más alta de la abadía esperó para lanzarse en el momento más apropiado.

Y el momento llegó. El viento soplaba con una fuerza suficiente como para poder ayudarlo a conseguirlo y, a lo largo de 200 metros, Eilmer consiguió volar. Todo iba según lo había planeado, pero un cambio brusco en el viento hizo dudar al monje, haciéndole entrar en un ataque de pánico y precipitándolo rápidamente hacia el suelo. (En la imagen junto a estas líneas, grabado antiguo representando el vuelo del monje benedictino).

El impacto le provocó importantes fracturas; la más grave, una rotura de ambas piernas, lo que obligó a Eilmer a guardar reposo durante un largo periodo de tiempo. Se entretuvo trabajando en un nuevo modelo de alas más perfeccionadas a las que le añadió una cola para controlar el viento y así evitar imprevistos precedentes. No obstante, y a pesar de su recuperación, la caída le dejó secuelas importantes en una de las piernas, teniendo que caminar ayudado por un bastón.

Sin embargo, los nuevos planes del monje volador llegaron hasta oídos del Abad, que ordenó requisarle todos los planos y anotaciones sobre las nuevas alas a construir y le prohibió taxativamente cualquier otro intento de lanzarse al vacío para volar.

El relato de esta hazaña se ha podido saber a través de los siglos, gracias al libro “Anglorum Gesta Regum” que escribió, a finales del siglo XI, William de Malmesbury.

Fuente: www.eilmer.co.uk

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Acerca de Josep Riera de Santantoni

Parapsicólogo e investigador psíquico. Hipnoterapeuta. Consejero y Sanador Espiritual. Exorcista y terapeuta de Liberación, por la gracia de Dios. Su esposa Aguamarine es Alta Maga blanca, vidente y médium. Consejera espiritual. Experta en rituales de Limpieza, Descargas y y Contrahechizos.
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