Curadores naturales de Colombia mantienen la milenaria tradición de las plantas medicinales

Remigio Santos sale de su rústica casa de madera en la comunidad de San Martín de Amacayacu, en la Amazonía colombiana, y se dirige al jardín que la rodea para tomar unas hojas de plantas que, asegura, son medicinales.

En caso de no encontrar lo que busca, este viejo indígena de la etnia ticuna se adentra en la selva, donde identifica las especies medicinales que crecen dentro de la enmarañada vegetación.

Remigio Santos forma parte de los llamados “conocedores de plantas”, quienes mantienen una antigua tradición que tiende a desaparecer con el paso del tiempo y la intromisión de otras culturas en los pueblos de la etnia ticuna ubicados en las márgenes del río Amazonas.

En el pasado, los hombres que poseían la sabiduría de curar con plantas eran conocidos en esta región como chamanes, intermediarios entre los hombres y los espíritus, quienes eran respetados dentro de su comunidad y cuyo poder radicaba en su relación con los espíritus de algunos árboles.

Varias personas comparten todavía este conocimiento pero nadie los reconoce como chamanes, ni siquiera ellos mismos. Ahora son “conocedores de plantas”, pese a que continúan la tradición y cumplen con requisitos de iniciación.

Según las tradiciones de esta etnia, la más numerosa de la Amazonía colombiana, un chamán debía ser iniciado por otro chamán para que lo pusiera en contacto con los espíritus, en un ritual que se efectuaba durante las noches.

Tras el rito, el nuevo chamán estaría en capacidad de curar succionando tabaco y aplicando hierbas medicinales y, además, podía generar maleficios.

Actualmente, algunos “conocedores de plantas” aseguran que aprendieron de otros chamanes y fueron “iniciados” por ellos, pero ya no utilizan el tabaco ni ejercen efectos negativos contra otros.

Jesús Morayari, habitante de Mocagua, es uno de ellos. Afirma que fue iniciado por un chamán pero sólo se dedica a curar a las personas con plantas medicinales.

Morayari dice conocer la cura de muchas enfermedades, incluida la del cáncer, pero no revela su “receta”. Este conocimiento es resguardado celosamente porque es parte de una relación íntima con la naturaleza, explica.

“Yo voy a la selva, me concentro y pido a la naturaleza que me revele cuáles plantas necesito para curar una enfermedad. Luego, veo qué debo tomar, pido permiso al árbol para obtener de él lo que necesito y él me da la cura. Yo no puedo divulgar esto”, manifiesta.

Morayari, Remigio Santos y Milciades Juritima, otro ticuna del asentamiento de Mocagua, comparten esta relación “secreta” y de respeto hacia la selva.

Los remedios son tantos como plantas existen en la selva amazónica.

Remigio Santos recolecta hojas de árboles como mango, plátano y pandicho. Luego, hace con ellas una infusión para curar los dolores de piernas que sufre su esposa mientras asegura que, gracias a éstas, su mujer recuperó la capacidad de caminar.

Milciades Juritima pone a hervir hojas de matarratón, lancetilla, llantén y caguena, entre otras. Con ese líquido baña a su nieta enferma de tos a la vez que reza y pasa por su cuerpo una planta que considera sagrada.

Aunque los “conocedores de plantas” tratan de enseñar a las nuevas generaciones sus conocimientos, se lamentan porque muchos jóvenes no quieren aprenderlos.

Sin embargo, hace dos años se declaró en el departamento de Putumayo (sur, fronterizo con Ecuador) el Santuario de Flora “Plantas Medicinales: Orito Ingi-Ande”, para la conservación de la biodiversidad asociada a la supervivencia del conocimiento tradicional de los pueblos indígenas.

Además, en Colombia funcionan varios laboratorios naturistas, a través de los cuales se distribuyen y comercializan un total de 156 plantas medicinales y aromáticas, según una encuesta nacional sobre el tema.

Las plantas más utilizadas por los laboratorios son la hoja de alcachofa, la caléndula y el diente de león.

Fuente: Univision.com

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Acerca de Josep Riera de Santantoni

Parapsicólogo e investigador psíquico. Hipnoterapeuta. Consejero y Sanador Espiritual. Exorcista y terapeuta de Liberación, por la gracia de Dios. Su esposa Aguamarine es Alta Maga blanca, vidente y médium. Consejera espiritual. Experta en rituales de Limpieza, Descargas y y Contrahechizos.
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