La sociedad sexualizada

En muchas ocasiones reprimida, criticada, estigmatizada y considerada incluso como tabú por ultrareligiosos, conservadores, fanáticos y por ciertos sectores de la sociedad, en nuestros días la sexualidad (y ésto para nadie es un secreto aunque algunos prefieran ignorarlo o no darse por aludidos), vive una etapa de práctico desenfreno, se ha vuelto una obsesión para muchas personas y, de un puritanismo exacerbado y estricto, se ha pasado al extremo contrario, a auténticas muestras de libertinaje. La sociedad actual está sexualizada hasta límites muy elevados. La publicidad utiliza el sexo para vender cualquier producto; los jóvenes reclaman más educación sexual, más libertad para expresar su sexualidad, los padres se encuentran sobrepasados al darse cuenta de que les falta mucho por aprender, las autoridades políticas y religiosas chocan en sus concepciones y en sus respectivas posturas sobre la sexualidad… y la ignorancia o la confusión son algo generalizado.

El tantra es una forma de vida mística que abarca el comportamiento humano en todos sus ámbitos, incluido el sexual. La palabra sánscrita tantra se puede traducir como “la acción continua de entretejer”. El tantra dice que el individuo puede reintegrarse con su fuente creadora, poniendo en práctica una serie de principios que activen su energía, permitiéndole conectarse con el todo, el Universo, la vida. En el tantra, el sexo ocupa un lugar destacado, tiene una connotación sagrada y se desarrollan prácticas y ejercicios para potenciar la energía sexual en el individuo y en la pareja. La sexualidad, fuente de vida, es una herramienta que le permite al ser humano integrarse con el todo, es una fuerza poderosa y divina, que bien encaminada puede ser utilizada para alcanzar la iluminación y llegar a elevados estados de conciencia. No se trata de tener sexo por diversión; el cuerpo es el templo del espíritu y con la sexualidad se expresa la energía creativa, para transformarla en progreso espiritual.

La hipersexualización de nuestra sociedad, que va íntimamente unida a muchos problemas relativos a la sexualidad de los hombres y las mujeres, es una consecuencia clara y directa del mal llamado ‘progreso’, del auge de la civilización industrial, cada vez más competitiva y exigente, del ‘amontonamiento’ de los seres humanos en enormes metrópolis. Los seres humanos nos hemos olvidado de cómo era la vida hace apenas algunas generaciones, la vida en zonas rurales y campesinas donde primaba el contacto con la Naturaleza, los valores de lo auténtico. Ahora hombres y mujeres trabajan en grandes urbes casi como esclavos. Hemos construido nosotros mismos, o hemos aceptado que nos las construyeran, auténticas oficinas-prisión, auténticas fábricas que nos esclavizan. Hemos logrado crear una sociedad industrializada y tecnificada, con la idea -profundamente equivocada- de que gracias a ella viviríamos mejor. Y lo único que hemos logrado ha sido que esta misma sociedad industrializada, para maximizar nuestro rendimiento tanto de productores-trabajadores como de consumidores de todo cuanto esa sociedad nos ofrece, estableciera toda una serie de normas -por supuesto no escritas-, de condicionamientos, de nuevos roles, según los cuales nada debe distraer al productor/consumidor (o sea, cada uno de nosotros) de su tarea, nada debe ralentizar ni impedir que llegue a los máximos niveles de productividad para lograr así su máximo rendimiento (para explotarlo al máximo, en otras palabras). Hombres y mujeres nos hemos enclaustrado en esa escala de valores erróneos, deshumanizándonos cada vez más.

¿Qué le queda entonces, a ese hombre o a esa mujer, para mantener despierto un mínimo de su interés, de su ‘humanidad’ en todo el sentido de la palabra? No es la cultura, ni el deporte, aunque este último tenga un gran poder de convocatoria de masas… Es el sexo, la necesidad del sexo, la práctica del sexo. Cine, televisión, espectáculos, tienen al sexo como algo omnipresente. El sexo parece ser para el hombre y la mujer del siglo XXI una de las pocas maneras de escaparse, de evadirse del aburrimiento, del tedio y del cansancio y, por qué no decirlo, de las penas y decepciones que les causa la rutina del trabajo cotidiano, que los absorbe y esclaviza en gran medida…

El Tantra, una de las manifestaciones más potentes y a la vez menos conocidas de lo que se ha dado en llamar ‘Sexualidad Mágica’, nos aporta  una visión del mundo a la vez nueva y arcaica, exótica e inquietante, aunque muy cercana a nuestras raíces profundas. Sin ser una religión, nos  hace redescubrir el aspecto sagrado y mágico de la vida, del mundo y del sexo. Según el Tantra, el Universo nace de la unión cósmica de los principios Masculino y Femenino. El amor sería entonces la expresión de esta unión en el plano humano. Revela de este modo la dimensión oculta y sagrada de la unión entre los sexos, que recupera su sentido al convertirse en una meditación compartida, desapareciendo así la oposición ficticia entre lo sexual y lo espiritual. El Tantra, asimismo, busca activar los puntos energéticos del ser humano con ejercicios de meditación que le permiten sensibilizar el cuerpo, calmar la mente, aquietar las emociones y entrar en contacto con lo divino, alcanzando un elevado estado de conciencia.

Y por otra parte, y éste es un aspecto muy importante a tener en cuenta, el Tantra ve en la represión de los valores femeninos,  una represión llevada a cabo por la civilización patriarcal y que todavía hoy tiene manifestaciones muy evidentes, la causa oculta de la crisis del mundo moderno. Los seguidores del Tantra aseguran que sólo el culto de lo Femenino y de sus valores puede permitir el auténtico cambio en la sociedad que el ser humano necesita para enfrentar los actuales desafíos.
________________________________________________

Anuncios

Acerca de Josep Riera de Santantoni

Parapsicólogo e investigador psíquico. Hipnoterapeuta. Consejero y Sanador Espiritual. Exorcista y terapeuta de Liberación, por la gracia de Dios. Su esposa Aguamarine es Alta Maga blanca, vidente y médium. Consejera espiritual. Experta en rituales de Limpieza, Descargas y y Contrahechizos.
Esta entrada fue publicada en Amor y Sexo Mágico. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La sociedad sexualizada

  1. Betozap dijo:

    Me gustaría mayores informes al respecto y en que consiste el Curso.
    Por favor contestenme a mi correo.

    Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s