Cómo aprender a respirar (I)

La vida del ser humano depende absolutamente de un acto tan sencillo y natural como es el respirar. Las preguntas surgen de inmediato: ¿sabremos entonces respirar?, ¿cuáles serán los órganos que se involucran en este acto?, ¿cuál es la importancia de respirar en forma adecuada?

Aparte de las cualidades estéticas que significa el poseer una nariz, su estructura es muy particular ya que en su interior está recubierta de una fina mucosa, con pequeños receptores del olfato, también posee una membrana llamada pituitaria, y al pasar el aire por los cornetes se dispone de unas glándulas que segregan moco protector, para que diversas impurezas y partículas de polvo se adhieran a sus paredes y llegue el aire como caliente y con poca velocidad hasta los bronquios.

Los órganos involucrados en este proceso de respirar responden a un trabajo coordinado; una vez que el aire ha entrado a las fosas nasales, es recibido por la laringe cuando se habla, ya que allí se encuentran las cuerdas vocales; luego pasa por la faringe el aire que es inspirado, que sirve también para pasar los alimentos y contiene una especie de tapa (epiglotis) que no permite que alimentos sólidos o líquidos pasen por la tráquea, que es un tubo aplanado encargado de llevar el aire hasta los bronquios. Estos últimos son como dos ramas que se encargan de formar una mucosa y detener con ella cualquier germen que haya traspasado las anteriores barreras de protección a los pulmones.

La función de los pulmones es la de purificar la sangre que llega al cuerpo, ya que al inspirar, el oxígeno se pone en contacto con la sangre impura por medio de los vasos capilares cuyas paredes son lo suficientemente gruesas para que la sangre no pueda atravesarlas, y lo necesariamente delgadas para permitir la penetración del oxígeno. La combinación del oxígeno con la sangre da lugar a una combustión, donde se libera el ácido carbónico y demás impurezas que son recogidas por todo el cuerpo. La sangre ya purificada y oxigenada va nuevamente al corazón cargada de propiedades vitales, y es de nuevo enviada a todas partes del organismo a través de las arterias del sistema circulatorio, distribuyendo la vida y la energía.

Si la cantidad de aire no llega en forma suficiente a los pulmones, la sangre llena de impurezas no se purifica y el gas carbónico queda retenido, el cuerpo comienza a privarse de la nutrición necesaria. Al volver luego a la circulación, posiblemente comienza a generarse un sinnúmero de malestares y enfermedades que pueden llegar a la desaparición de la salud y posiblemente a extinguir la vida.

Es de vital importancia el saber respirar, pues al hacerlo le garantizamos al cuerpo una variada gama de bienestar, que va a repercutir en la excelencia de las labores cotidianas. Es necesario practicar una respiración natural, inspirar por la nariz, en forma profunda y rítmica, reteniendo el aire algunos segundos y luego soltarlo lentamente por la boca; esta práctica ayuda a combatir el cansancio físico-mental que se genera por un día de actividad y de largos periodos laborales, dando una mayor resistencia, mejorando la capacidad de atención y concentración, lo cual ayuda al desarrollo de la memoria y de la inteligencia.

La sana y correcta respiración ejerce una gran influencia sobre el desarrollo físico, mental, psíquico y espiritual de un individuo. Al iniciar una sencilla práctica de respiración puede encontrarse alguna dificultad manifestada algunas veces en pequeños mareos, producto de tantos años de mala o deficiente respiración. Cualquier persona está dotada de la facultad necesaria para realizar un ejercicio respiratorio adecuado para procurar la salud, equilibrio, bienestar a sí mismo y a otros.

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Acerca de Josep Riera de Santantoni

Parapsicólogo e investigador psíquico. Hipnoterapeuta. Consejero y Sanador Espiritual. Exorcista y terapeuta de Liberación, por la gracia de Dios. Su esposa Aguamarine es Alta Maga blanca, vidente y médium. Consejera espiritual. Experta en rituales de Limpieza, Descargas y y Contrahechizos.
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