Nuestro lado oscuro

En la antigüedad los seres humanos conocían las diversas dimensiones de la sombra: la personal, la colectiva, la fami­liar y la biológica. En los dinteles de piedra del hoy derrui­do templo de Apolo en Delfos -construido sobre una de las laderas del monte Parnaso- los sacerdotes grabaron dos ins­cripciones, dos preceptos, que han terminado siendo muy fa­mosos y siguen conservando en la actualidad todo su senti­do. En el primero de ellos, “Nosce te ipsum”(Conócete a ti mismo), los sacerdotes del dios de la luz aconsejaban algo que nos in­cumbe muy directamente: conócelo todo sobre ti mismo, lo cual podría traducirse como: Conoce especialmente tu lado oscuro.

Nosotros somos herederos directos de la mentalidad grie­ga pero preferimos ignorar a la sombra, ese elemento que perturba nuestra personalidad. La religión griega, que com­prendía perfectamente este problema, reconocía y respetaba también el lado oscuro de la vida y celebraba anualmente en la misma ladera de la montaña- las famosas bacanales, orgías en las que se honraba la presencia contundente y creativa de Dionisos, el dios de la naturaleza, entre los seres humanos.

Hoy en día Dionisos perdura entre nosotros en forma de­gradada en la figura de Satán, el diablo, la personificación del mal, que ha dejado de ser un dios a quien debemos respeto y tributo para convertirse en una criatura con pezuñas desterrada al mundo de los ángeles caídos.

Marie-Louise von Franz reconoce las relaciones existen­tes entre el diablo y nuestra sombra personal afirmando: «En la actualidad, el principio de individuación está ligado al ele­mento diabólico ya que éste representa una separación de lo divino en el seno de la totalidad de la naturaleza. De este modo, los elementos perturbadores- como los afectos, el im­pulso autónomo hacia el poder y cuestiones similares- cons­tituyen factores diabólicos que perturban la unidad de nues­tra personalidad». 

La segunda inscripción cincelada en Delfos, «Nada en ex­ceso», -atribuida a Solón de Atenas (640 a.C.-559 a.C.)  es, si cabe, todavía más pertinente aquí. Se­gún E. R. Dodds, se trata de una máxima por la que sólo pue­de regirse quien conoce a fondo su lujuria, su orgullo, su rabia, su gula -todos sus vicios en definitiva- ya que sólo quien ha comprendido y aceptado sus propios límites puede decidir ordenar y humanizar sus acciones.

Vivimos en una época de desmesura: demasiada gente, de­masiados crímenes, demasiada explotación, demasiada polu­ción y demasiadas armas nucleares. Todos reconocemos y censuramos estos abusos aunque al mismo tiempo nos sinta­mos incapaces de solucionarlos.

¿Pero qué es, en realidad, lo que podemos hacer con todo esto? La mayor parte de las personas destierran directamen­te las cualidades inaceptables e inmoderadas a la sombra in­consciente o las expresan en sus conductas más oscuras. De este modo, sin embargo, los excesos no desaparecen sino que terminan transformándose en síntomas tales como los senti­mientos y las acciones profundamente negativas, los sufri­mientos neuróticos, las enfermedades psicosomáticas, las de­presiones y el abuso de drogas, por ejemplo.

El hecho es que cuando sentimos un deseo muy intenso y lo relegamos a la sombra opera desde ahí sin tener en cuen­ta a los demás; cuando estamos muy hambrientos y rechaza­mos ese impulso terminamos atormentando a nuestro cuerpo comiendo y bebiendo en exceso; cuando sentimos una aspi­ración elevada y la desterramos a la sombra nos condenamos a la búsqueda de gratificaciones sustitutorias instantáneas o nos entregamos a actividades hedonistas tales como el abu­so de alcohol o drogas. La lista podría ser interminable pero lo cierto es que podemos observar por doquier los excesos del crecimiento desmesurado de la sombra:

 – La amoralidad de la ciencia y la estrechísima colabora­ción existente entre el mundo de los negocios y la tecno­logía pone en evidencia nuestro deseo incontrolado de au­mentar nuestro conocimiento y nuestro dominio sobre la naturaleza.

– El papel distorsionado y codependiente de quienes se dedican a las profesiones de ayuda y la codicia de médi­cos y empresas farmacéuticas que se manifiesta en la com­pulsión farisaica a ayudar y curar a los demás.

– La apatía del trabajo alienante, la rápida obsolescencia generada por la automatización y la hubris del éxito se expresan en la aceleración y deshumanización de los trabajos.

– El interés desmesurado en la maximización de los be­neficios y el progreso que se evidencian en el crecimien­to a ultranza del mercantilismo.

– El consumismo, el abuso de la publicidad, el derroche y la polución desenfrenada nos revelan el grado de mate­rialismo hedonista existente en nuestra sociedad. 

 – El narcisismo generalizado, la explotación personal, la manipulación de los demás y el abuso de mujeres y niños evidencia el deseo de controlar las dimensiones innatamente incontrolables de nuestra propia vida.

– La obsesión por la salud, las dietas, los medicamentos y la longevidad a cualquier precio testimonia nuestro per­manente miedo a la muerte. 
  Estas facetas oscuras impregnan todos los estratos de nues­tra sociedad y las soluciones que suelen ofrecerse a los ex­cesos de la sombra colectiva, no hacen más que agravar el pro­blema. Consideremos, por ejemplo, las atrocidades cometidas por el fascismo y el autoritarismo en Europa -intentos reac­cionarios de solucionar el desorden social, la decadencia y la permisividad de la época- o el moderno resurgimiento del fundamentalismo religioso y político que se extiende por do­quier y que, en palabras de W. B. Yeats, ha «desatado la anar­quía sobre el mundo».

A esto se refería Jung cuando decía: «Hemos olvidado in­genuamente que bajo el mundo de la razón descansa otro mundo. Ignoro lo que la humanidad deberá soportar todavía antes de que se atreva a admitirlo».    

   

Anuncios

Acerca de Josep Riera de Santantoni

Parapsicólogo e investigador psíquico. Hipnoterapeuta. Consejero y Sanador Espiritual. Exorcista y terapeuta de Liberación, por la gracia de Dios. Su esposa Aguamarine es Alta Maga blanca, vidente y médium. Consejera espiritual. Experta en rituales de Limpieza, Descargas y y Contrahechizos.
Esta entrada fue publicada en Las viejas y eternas sombras (antiguo blog). Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s