La sombra personal

La sombra personal se desarrolla en todos nosotros de ma­nera natural durante la infancia. Cuando nos identificamos con determinados rasgos ideales de nuestra personalidad -como la buena educación y la generosidad, por ejemplo, cualidades que, por otra parte, son reforzadas sistemática­mente por el entorno que nos rodea- vamos configurando lo que W. Brugh Joy llama el ‘Yo de las Resoluciones de Año Nuevo’. No obstante, al mismo tiempo, vamos desterrando también a la sombra aquellas otras cualidades que no se ade­cuan a nuestra imagen ideal -como la grosería y el egoísmo, por ejemplo-. De esta manera, el ego y la sombra se van edi­ficando simultáneamente, alimentándose, por así decirlo, de la misma experiencia vital.

Son muchas las fuerzas que coadyuvan a la formación de nuestra sombra y determinan lo que está permitido y lo que no lo está. Los padres, los parientes, los maestros, los ami­gos y los sacerdotes constituyen un entorno complejo en el que aprendemos lo que es una conducta amable, adecuada y moral y lo que es un comportamiento despreciable, bochor­noso y pecador.

La sombra opera como un sistema psíquico autónomo que perfila lo que es el Yo y lo que no lo es. Cada cultura -e in­cluso cada familia- demarca de manera diferente lo que co­rresponde al ego y lo que corresponde a la sombra. Algunas, por ejemplo, permiten la expresión de la ira y la agresividad mientras que la mayoría, por el contrario, no lo hacen así; unas reconocen la sexualidad, la vulnerabilidad y las emo­ciones intensas y otras no; unas, en fin, consienten la ambi­ción por el dinero, la expresión artística y o el desarrollo in­telectual mientras que otras, en cambio, apenas si las toleran.

En cualquiera de los casos, todos los sentimientos y ca­pacidades rechazados por el ego y desterrados a la sombra ali­mentan el poder oculto del lado oscuro de la naturaleza hu­mana. No todos ellos, sin embargo, son rasgos negativos. Según la analista junguiana Liliane Frey-Rohn, este misterioso tesoro encierra tanto facetas infantiles, apegos emocionales y síntomas neuróticos como aptitudes y talentos que no he­mos llegado a desarrollar. Así, en sus mismas palabras, la sombra «permanece conectada con las profundidades olvi­dadas del alma, con la vida y la vitalidad; ahí puede esta­blecerse contacto con lo superior, lo creativo y lo universalmente humano». 

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Acerca de Josep Riera de Santantoni

Parapsicólogo e investigador psíquico. Hipnoterapeuta. Consejero y Sanador Espiritual. Exorcista y terapeuta de Liberación, por la gracia de Dios. Su esposa Aguamarine es Alta Maga blanca, vidente y médium. Consejera espiritual. Experta en rituales de Limpieza, Descargas y y Contrahechizos.
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